COMENTARIO SOBRE LA PELÍCULA
El tema principal a tratar es la privación de la libertad. Ninguna persona es nadie para negarnos nuestra libertad. Toda persona tiene derecho a la intimidad, la libertad, el mandar sobre sí misma, dirigir su vida, no vivir con miedo; en una palabra, dignidad. Una persona que trata a otra como una posesión sobre la que descargar su ira; una persona que vigila a otra continuamente esperando ver algo que no le gusta para tener una discusión; una persona que infravalora a otra y que no la apoya a la hora de hacer algo nuevo; una persona que humilla; una persona que culpa a otra de sus males; una persona que pega, una persona así no merece respeto, ni ser valorada, ni libertad. ¿Qué derecho tiene para poder hacer todo esto? ¿Quién se lo ha dado? No somos la posesión de nadie, ni nadie es nuestro amo.
Pero ahora viene la otra cara de la moneda. Las personas que no sufrimos un acoso como éste, ¿qué deber tenemos? ¿Es nuestro deber ayudar al encontrar un caso así? ¿O debemos ignorarlo puesto que todo el mundo tiene derecho a la intimidad? Quizás esa persona no quiera que nadie se meta en su vida. Pero por otro lado, tal vez esté necesitando ayuda y tenga miedo de pedirla. ¿Qué debemos hacer?
el hombre, el mal-tratador en cuestión. ¿Podemos considerar a un mal-tratador un enfermo? ¿O es cuestión de carácter? Es difícil saber dónde está el punto que lo separa. ¿Hasta qué punto el hombre es la víctima? En el ejemplo de “te doy mis ojos” él quiere cambiar, pero no puede. Va al psicólogo para intentar ser mejor. Aquí muchos podrían verle como la víctima de sí mismo, pero, ¿la mujer deber aguantarle hasta el final por ello?
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